domingo, 9 de mayo de 2010

Las misioneras a cambiar el mundo….

Hace poco alguien me dijo: ” hay amiga, tu problema con la vida, es que eres muy apasionada en todo lo que haces”…. ¿Sera que ese es el problema de mi mente retorcida? …Claro de mi mente y de la de miles más que nos enamoramos.

En especial las mujeres, nos criamos con vocación de misioneras, creemos que podemos cambiar el mundo, y sobre todo a los hombres de los que nos enamoramos, los convertimos en príncipes azules y muchos ni tan siquiera tienen coeficiente de sapo, ya ni se hable de las apariencias, caemos rendidas ante las más bellas sonrisas, los cuerpos mas esculturales y los cerebros de paja.
Y perdón por los hombres, porque esta mujer da fe que existen muchos que valen la pena, pero es como buscar canas en el cabello de un adolecente, estos hombres no son imposibles pero son como los buenos parqueos, difíciles de encontrar por no decir nulos, y los que existen están ocupados, para rematar muchas veces con la mujer incorrecta.
¿Pero qué nos pasa a las féminas?, soñamos y pretendemos que con nuestro amor es suficiente para mover montañas, en pleno siglo XXI seguimos creyendo cuentos de hadas, no aprendemos que el amor es la lección de vida más difícil, prácticamente amar es un arte y muchos somos malísimos para las estrategias y decisiones que tomamos, es el eterno examen que nunca aprobamos, el problema es cuando nos adaptamos a nada mas ir pasando los promedios de lo que esperamos.

Para que tanto hablamos de la liberación femenina, respaldamos casi cada movimiento y tendencia que salga en apoyo de nuestro genero, somos consumistas de la moda, y borregas de la sociedad, pero en cuestión de amor no evolucionamos, cuando nos enamoramos perdemos mucho de nosotras mismas por entregarnos a alguien más, somos víctimas de nuestras pasiones y vivimos en irreales novelas de romance, casi somos capaces de donar un riñón por nuestro ser amado.

Y ni se diga cuando no nos corresponden, somos mas dramáticas que “María Mercedes, Marimar y María la del barrio” juntas…pasamos pensando el ese amor imposible, en nuestro fruto prohibido, en cómo hacernos perfectas para ganar esa oportunidad esperada, desperdiciamos horas mejorando la imagen para esperar que “él lo note”, cada canción de la radio nos conmueve y somos capaces de bañarnos con el celular por si él nos llegara a buscar nosotras estaremos ahí disponibles.

Bueno, y si el cuento nos pinta diferente y nos corresponde, casi casi tratamos de convertirnos en modelos a seguir, somos como las “guadalupanas” pulcras y santas, nos equipamos de las mejores tácticas para retenerlos a nuestro lado, siempre lindas, siempre listas, siempre para ellos.

Tenemos don de entrega, como madres, como hijas, como hermanas, como amigas, como mujeres traemos esa información en el chip, damos y damos y soñamos que nuestro corazón moverá al mundo, no es por apoyar o favorecernos, pero somos los seres más hermosos del planeta.
Entonces si somos tan hermosas… ¿Por qué nos amargamos la vida? Si cuando nos miramos mejor es cuando nos tienen contentas, deberíamos simplemente de vivir nuestra realidad y aprender de los golpes que nos vamos dando, pero noOOOO!! Ahí formateamos el disco duro y se nos olvida todo…y es como que si estuviéramos predispuestas a seguir el patrón una y otra vez.

Cuando terminamos una relación, tenemos que tomar un tiempo para sanar, y luego romper con todas las ganas del mundo ese molde, apoyemos la innovación antes que al reciclaje. Suena tonto pero es cierto, atrevámonos a salir del molde, no mas pajaritas en jaula, si amamos hagámoslo con el alma, si lloramos tomemos nuestro tiempo para pensar, y si nos atrevemos a soñar perdamos el miedo al fracaso.




Tanto hombres y mujeres salimos heridos en la vida, no solo por amor y malas jugarretas del destino, pero nunca perdamos la esencia por una mala jugada, “el que no arriesga no gana”, amemos a nuestra pareja, o al infeliz que nos tortura con sus desprecios, a nuestro amor imposible, a nuestro gran hombre que nunca podremos olvidar, al príncipe azul que nunca llega, al novio que todas envidian, al esposo amoroso, al intrépido Casanova, y aunque todas busquemos por diferentes caminos somos genéricas que al final del día solo buscamos amor, aunque de vez en cuando un poquito de locura no hace daño .


Aclarando si nos arriesgamos solo pidamos lo mejor, productos de calidad, muñeco roto y sin garantía aburre, porque siempre queremos más, y lo merecemos, si dejamos un pedazo de nosotras en nuestras acciones tenemos el derecho divino de exigir lo mismo, “plantita que no es atendida se seca!”
Yo opino que si somos de aquellas que dejamos huella con nuestra entrega, algún día vamos a vivir nuestro momento de gloria, y muchos nos recordaran por lo que dejaron ir y no apreciaron, mira que los caminos de esta vida con inexplicables y si se cierra una puerta el aire que deja abre otras.